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La Coctelera

Pequeñas historias...

9 Septiembre 2009

PRESENTE

 

Salí del trabajo temprano, era Agosto y no tenía mucho que hacer, así que decidí ir al centro a empaparme de jaleo. Estuve viendo libros, algo de ropa, y cuando ya no hacía tanto calor como para necesitar el aire acondicionado de las tiendas, me senté en una terraza de una calle muy transitada. 

Al mi lado había un hombre de color, estaba vendiendo películas que tenía esparcidas encima de una manta. La imagen era bastante curiosa, estaba delante de un cine donde no dejaba de entrar gente... contraste de dos mundos que giraban en torno a lo mismo.

En un momento dado alguien avisó a alguien, que a su vez avisó a alguien, que a su vez avisó a alguien... y tuvo que recoger sus cosas rápidamente.

La policía llegaba por los dos lados, el chico se sintió un poco acorralado, no sabía que hacer, así que le invité a sentarse conmigo en la terraza.

Traté de entablar una conversación, le pregunté por su pais, por su situación, por lo que le había traido aquí... y creo que todo lo que me dijo lo puedo resumir en su última frase: quiero tener un presente, ni siquiera un futuro, sólo un presente.

Me emocioné, lo tengo que reconocer, y tuve que ir al baño. Cuando volví el chico de la sonrisa perfecta ya no estaba. Pedí la cuenta, y cuando el camarero me dijo que ya estaba pagada no pude evitar llorar. Lloré un buen rato, allí sentada, en medio de la gente, pensando en el chico que teniendo nada lo daba todo.

Llegué a casa, mire el diccionario, y cuando comprobé que la palabra presente efectivamente significaba regalo, una vez más el lenguaje me pareció caprichoso...

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14 Abril 2009

Caminar....

 

 

Sabía perfectamente a dónde llevaba aquella carretera... ya había estado allí más veces, pero en sus sueños siempre era de noche.

No sabía si seguir andando, el sol calentaba el asfalto, no soplaba una gota de viento y por su sien caía una gota de sudor que llegaba hasta su boca.

Se restregó la mano por la cara, intentando quitarse el sudor, pero fue inútil... había escuchado en la radio que las temperaturas subirían, pero aquello era demasiado, no recordaba haber vivido un verano así de caluroso en toda su vida.

Decidió seguir andando, al fin y al cabo, haber visto desde aquel autobús ese cartel, el que tantas veces habían visto sus ojos mientras dormía, tenía que significar algo.

El cartel decía: "no dejes de caminar", y junto a las letras una chica que guiñaba un ojo, regordeta, y con una sonrisa que dejaba ver todos sus dientes, blancos, impolutos.

Era un cartel viejo, desgastado por el tiempo, y que había provocado en él, cuando lo vio desde el autobús, un escalofrío que le recorrió la columna vértebra a vértebra.

Mientras decidía si caminar o no, la temperatura iba subiendo, y se dio cuenta de que de nada servía dudar. El autobús se había ido, y él se encontraba en medio de la nada, concretamente en el desierto de Arizona, a medio camino entre Florence y Apache Junction, no tenía agua, y el termómetro de su reloj seguía subiendo... ahora marcaba 46 grados.

Comenzó a caminar, e intentó recordar más cosas de su sueño, ese sueño que se había repetido tantas veces en los últimos meses. Pero fue inútil, sólo recordaba aquel cartel y lo que le esperaba al final de aquella carretera.

Aceleró el paso, se moría de sed, pero se notaba cada vez más fuerte... la fuerza se la daban las ganas de llegar.

47 grados y subiendo... le costaba respirar, dejó en la cuneta todo lo que le sobraba, ropas y demás, y siguió andando, completamente desnudo. Sólo llevaba sus viejas zapatillas, o mejor dicho, ellas le llevaban a él.

Cuando el termómetro casi marcaba 50 grados, cuando sus piernas comenzaban a fallar, cuando empezaba a oír en su cabeza un pitido cada vez más insoportable... entonces lo vio y comprobó que era exactamente igual que en su sueño.

A lo mejor no hay que irse hasta Arizona para ver una señal que nos haga seguir caminando...

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25 Noviembre 2008

LUNA

Luna llena… era como si una farola estuviera alumbrando la noche para mí. Se movía conmigo, no me dejaba sola ni un instante, giraba la esquina cuando yo giraba, se detenía cuando yo lo hacía… y gracias a eso, le vi.

Mi vida había comenzado a ir en espiral, sentía como si nada fuese a llegar a ningún lado, me sentía girar sobre mi misma una y otra vez, una y otra vez… no encontraba nada excitante en lo que volcarme, nadie me desempolvaba la pasión, y lo peor es que no tenía ganas de cambiar esta situación.

Me sentía vacía, y aquella época de mi vida me tatuó un signo de interrogación en el tobillo.

Pero un día le vi, y mi vida cambió.
No se lo dije nunca, pero yo sé que todo fue gracias a la luna…

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5 Noviembre 2008

FELICIDAD

No suelo escribir sobre mi, o a lo mejor lo hago, pero inconscientemente... Hoy lo haré de una forma consciente:

Es difícil caer, y volver a levantarse.

Yo me he caido muchas veces, pero nunca me he levandado con tanta fuerza como ahora. Todo comenzó hace aproximadamente un año, cuando le conocí y empezó a enseñarme. A quererme, a ser feliz, a disfrutar del campo, y a aprender que las pequeñas cosas las podemos hacer grandes nosotros....

A su lado todo es más fácil, él se pone rojo cuando le digo cosas "bonitas", pero estoy segura de que sabe que se las digo porque las siento de verdad. Todo es tan perfecto que parece irreal. Cuando estoy sola me sigo sintiendo acompañada, es bonito hacer el camino con una persona así, sólo quiero, por encima de todas las cosas, hacerle feliz.

Este fin de semana hemos hecho una fiesta, han venido amigos que hacía mucho que no veía, y ha sido un fin de samana perfecto, con él, con ellos...

Y qué le voy a hacer! me da por escribir, y aunque estas cosas las digo también a la cara, me gustaría que supieran que les quiero, que quiero a mis amigos, que quiero a mi pareja, que les quiero con toda el alma, y que sólo necesito saber que están ahí para ser la mujer más feliz del mundo.

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5 Noviembre 2008

RÁPIDO

Todo pasó muy rápido.

Eran las 10 y no había parado de llover durante toda la tarde.

Tenía que irse, no podía alargarlo más... cogió el paraguas, las llaves del coche, y nada más.

Antes de salir por la puerta miró el reloj otra vez, no podía creer que hubiera llegado la hora, pero sabía que no valía de nada aplazar lo que ya era inevitable, lo haría, se había jurado a si misma durante todo el día que lo haría...

Había aparcado el coche dos calles más allá, y cuando fue a abrir el paraguas se preguntó... para qué?. Decidió tirarlo en una papelera, y comenzó a gritar. No había nadie en la calle, estaba lloviendo a cántaros, era de noche, y sólo le apeteció una cosa, gritar, gritar hasta que se quedó sin aire. Sin darse cuenta, ese grito empezó a confundirse con el llanto y decidió que era el momento de meterse en el coche.

Condujo rápido, sin fijarse en nada de lo que sucedía a su alrededor, hasta que por fín llegó al acantilado que le iba a ver morir.

Aparcó el coche, comenzó a caminar, y cuando llegó al borde se sentó en una roca. La imagen que tenía ante sus ojos era impresionante, se sentía pequeña viendo las olas romper, la lluvia que cada vez caía con más fuerza, el viento agitándole el pelo...

Estaba totalmente empapada, dió un paso al frente, y luego otro, y otro...

Mientras caía, le dio tiempo a pensar que donde quiera que fuera, se dedicaría a plantar girasoles... entonces sonrío, y todo pasó tan rápido, que tal vez aquello había sido sólo un sueño.

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8 Septiembre 2008

Mirar con otros ojos...

Otra vez no, por favor.

Esto es lo único que pudo salir de su boca después de saber que su pareja había estado con otra persona durante buena parte de su relación.

No era la primera vez que esto le sucedía, de hecho, su anterior relación también se había roto por una tercera persona (que razón tenía Sabina en una de sus canciones: "maldita la tercera persona del plural...").

Empezó a echarse la culpa, a pensar en todo lo que había hecho mal, a verse fea, a verse gorda, a pensar que no valía nada, que nunca sería feliz con nadie, que todo se lo merecía...

Pasaron unas semanas, o quizá meses, pero al fin se dio cuenta de que tenía una visión distorsionada de la realidad... lo supo cuando llegó a la cocina, abrió el azucarero, metió el dedo, se lo chupó, y se dio cuenta de que el azúcar estaba salada...

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3 Septiembre 2008

RECUERDO

No recuerdo casi nada de ella, sólo que la otra noche llevaba un vestido medio transparente que dejaba ver sus largas piernas. También recuerdo que llevaba unas sandalias de cuero... y sus pies, también recuerdo sus pies, eran pequeños, bien cuidados, estaban bronceados por el sol, y en uno de sus dedos llevaba un anillo.

No me acuerdo de nada más... bueno, sí, me acuerdo de su pelo, lo tenía rizado, muy largo, con reflejos dorados... le caia sobre la espalda, interminable y llena de lunares.

Recuerdo también que se reía, no paraba de reirse, y jugaba con su pelo, y de vez en cuando me miraba, y entonces yo bajaba la mirada.... sus ojos eran verdes, de gata.

Quiero no recordar, aunque lo haga.

Quiero sorprenderme cada mañana cuando despierte y me descubra milagrosamente enredado en su brazos...

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20 Agosto 2008

GOMINOLAS

Somos como las gominolas. Más grandes, más pequeñas, dulces, ácidas, blandas... de colores.

Aprende a convivir con las gominolas que tienes a tu alrededor y respetar lo diferente, nunca se sabe con quién te va a tocar estar en la próxima bolsa...

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