Hay días en blanco y negro.
Yo quiero días de colores, pero a veces se me acaban y necesito que alguien me preste alguno.
Porque nuestro día lo pintamos nosotros, y por muy gris que se presente, si le damos un poco de color ( a veces con algo de ayuda) el gris ya no es tan gris, y se va convirtiendo en azul, o en verde, o a lo mejor en naranja...
No quiero tener días grises, y si tengo alguno, espero tener a alguien al lado con un montón de lápices de colores para que me preste alguno...